Hacia
el año 265 a. C., los romanos habían conseguido dominar todo el
territorio de Italia y empiezan a pensar en el Mediterráneo. En esta
expansión van a chocar contra el Imperio comercial cartaginés,
llegando al conflicto armado en tres ocasiones, conocidas como las
“Guerras Púnicas”. La
primera (264-241 a.C.),
se desarrolló en territorio siciliano y acabó con la derrota
cartaginesa. Los romanos quedan en muy buena posición, Quinto
Lutacio Cátulo obligó a Amílcar Barca a aceptar la paz en
condiciones muy poco honrosas para Cartago. Los púnicos perdieron
Sicilia, su flota naval, tan importante para la actividad comercial,
y por último, tuvieron que hacer frente a una altísima
indemnización.
A
corto plazo, esta derrota tuvo dos consecuencias muy relevantes, ya
que afectaron directa e indirectamente sobre los territorios de la
Península Ibérica. En primer lugar, comienza a gestarse un odio
incondicional de los cartagineses hacia lo romano, Polibio nos habla
de como Amílcar se lo transmite a su hijo en un juramente sagrado:
“Entonces
[Amílcar] llamó a su hijo Aníbal, y le pregunto con paternal
suavidad si quería ir con él [a España][…]. Amílcar tomó a
Aníbal de la mano y lo condujo hacia el altar. Una vez allí, le
ordenó que extendiera su mano sobre el cuerpo de una victima del
sacrificio y jurase que jamás sería amigo de los romanos”.
En segundo lugar, la
firma de la paz provocó que los cartagineses pusieran los ojos sobre
la Península Ibérica, tierra rica en materias primas y asiento de
la mítica Tartessos, que habría de convertirse en la fuente de
ingreso de la deuda contraída con Roma. Con esta idea desembarcó el
general Amílcar Barca en el año 237 a.C. con su ejército en
tierras hispanas; quien tras nueve años de
campaña militar dominaba una amplia zona entre la región minera de
Linares y las costas murcianas. Poco después, luchando contra un
pueblo indígena de la zona de Almería (Oretanos), el gran general
cartaginés perdió la vida y la sucesión recayó en su yerno
Asdrúbal.
Asdrubal
intentó llevar a cabo una política mucho menos belicista, a través
un sistema de alianzas matrimoniales cuyo fin era afianzar las
relaciones diplomáticas con los diferentes pueblos autóctonos de la
Península Ibérica. Sin embargo será recordado por la historia como
el fundador de la ciudad de Cartago Nova (Cartagena), y por la firma
del Tratado del Ebro en el año 226 a. C. Los romanos se encontraban
en un punto intermedio entre “la admiración” y “el temor” de
la recuperación económica y la expansión cartaginesa. Gracias a
los recursos de Iberia, Cartago pudo pagar con gran rapidez su deuda
con Roma, y esta situación puso en alerta al senado romano. Podemos
decir que la firma del Tratado del Ebro fue el primer reparto
territorial de las tierras hispanas por parte de dos potencias
extranjeras. De esta manera, la zona de influencia grecorromana se
configurará al norte del río Ebro; mientras que la cartaginesa se
ubica al sur del mismo. Según Polibio, los romanos realmente firman
este tratado para ganar tiempo, ya que primero necesitaban asegurar
la frontera norte contra los galos para así poder hacer frente a una
lucha armada contra Cartago. Ambos bandos, en el fondo sabían que la
guerra llegaría antes o después.
| Relieve soldado Ibero |
¿Cuál
sería el detonante? En el año 221 a. C. debido a la muerte de
Asdrúbal un joven militar cartaginés llega a Iberia, su nombre es
Aníbal, considerado por muchos como uno del mayores genios militares
de la Antigüedad. Ahora, el dominio cartaginés se extiende por las
mesetas del Guadiana y del Tajo; y en una demostración de fuerza
penetró al centro peninsular llegando con sus elefantes hasta
Salamanca. Esta incursión tenía una finalidad muy clara, el
aprovisionamiento de soldados para la inminente guerra contra Roma.
Es importante señalar
que si bien el contexto de la guerra púnica la protagonizan
nominalmente Roma y Cartago, los verdaderos protagonistas serán los
indígenas peninsulares. Los cuales se ven enfrentados constantemente
en ambos bandos, ya que serán contratados por ambas potencias por su
gran prestigio como guerreros en el campo de batalla. Esto conllevará
a los odios y rencillas entre los distintos pueblos indígenas
peninsulares. Toda esta situación repercutirá muy negativamente en
su demografía; debido a la pérdida de hombres jóvenes en la
guerra, al hambre y los cultivos arrasados durante la contienda.
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| Busto de Aníbal Barca |
Aníbal
en el año 219 a. C. toma la ciudad de Sagunto, la cual resistió
valerosamente durante más de ocho meses y llegó a exasperar los
ánimos del general cartaginés. Esta situación es tomada por Roma
como una gran ofensa ya que dicha ciudad estaba bajo su protección
tras el Tratado del Ebro. Al fin, tanto romanos como cartagineses,
tienen un casus belli para la guerra, dando así comienzo a la
Segunda Guerra
Púnica (218-206 a.C.).
Tras
la toma de Sagunto los cartagineses comienzan a someter a los pueblos
indígenas del norte peninsular de la zona de Aragón y Cataluña
(Ilergetes, Ausetanos y Lacetanos); y una vez consolidada deciden
atravesar los Pirineos con su ejército para dirigirse a Italia,
donde los romanos sufrirán una constante humillación en el campo de
batalla. La salida de las tropas de Aníbal de la Península Ibérica
significó la entrada de las legiones romanas por la costa catalana
de Ampurias. Al frente de las mismas estaban los hermanos Escipión:
Publio y Cneo; familia romana que queda ligada militarmente a Iberia;
sobre todo el hijo del primero, conocido como Publio Escipión “El
Africano”. Los cuales, ante la
hábil jugada de Aníbal; deciden actuar militarmente sobre el
norte peninsular para dejar a las tropas cartaginesas sin
retaguardia.
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| Busto de Escipión, El Africano |
La
guerra en tierra hispana se convertirá en un constante tira y afloja
entre los generales romanos y Asdrúbal; la situación se complica
para Cartago tras la pérdida de su flota en una batalla en la boca
del Ebro, y tras la caída de Sagunto en manos de Publio Escipión.
Todos sabían que Hispania era la clave de la guerra, los romanos
eran conscientes de que si perdían, Asdrúbal pasaría con su
hermano a Italia; en cambio, si los cartagineses caían derrotados
dejarían a los escipiones el camino libre hacia África. En 211 a.
C. la guerra da un giro, Publio y Cneo mueren cerca de la ciudad de
Amtorgis, lugar sin localizar actualmente; y las tropas romanas se
vieron obligados a retirarse al norte del Ebro a la espera de
refuerzos. Es ahora cuando entrará en escena Publio Cornelio
Escipion “El Africano”, hijo del antiguo general romano
caído. En tierras italianas, el joven Escipión, había sobrevivido
a las batallas de Tesino y Cannas; a pesar de la derrota consiguió
aprender lo suficiente de la táctica bélica cartaginesa. Escipión
“Africano” llega a Tarraco con 35.000 hombres, su táctica era
clara, no tenía ninguna intención de separar sus tropas para
enfrentarse a los tres ejércitos cartagineses desplegados en la
península. Una de sus primeras decisiones sera tomar Cartagena
(Cartago Nova), puerto estratégico por su cercanía a África, al
que se le añadía su valor simbólico.
Tras
el éxito de la conquista de Cartago Nova se produjo la liberación
de numerosos rehenes indígenas que los cartagineses tenían en
cautiverio. De este modo, Escipión “Africano” consiguió
atraerse para su causa el apoyo de la población autóctona de
ilergetes y celtíberos. En el año 208 a. C. se reanuda la actividad
bélica, Escipión conquista Bailén (Baecula) que le abre la puerta
del sur de Andalucía, y con la toma de Jaén los romanos se
aseguraron el valle del Guadalquivir. Los cartagines tras la derrota
en Alcalá del Río (Ilipa) se repliegan hacia el SO peninsular y
consiguen refugiarse en Cádiz, ciudad que no abandonaran
definitivamente hasta el 199 a. C. Sin embargo, para el 206 a. C., la
conquista estaba prácticamente contemplada, prueba de ello es la
fundación de Itálica para el asentamiento de veteranos de la
guerra. Con ello se completa, como diría Apiano de Alejandría, el
paso a […] la que algunos ahora llaman Hispania, en vez
de Iberia.
Recomendaciones
La
novela Histórica es actualmente un género en alza, no siempre de
buena calidad. Este no es el caso de la trilogía que Santiago
Posteguillo escribe sobre Publio Cornelio Escipión. Se trata de una
forma muy amena y entretenida para aprender sobre
la Roma Antigua.
El programa radiofónico “La Rosa de los Vientos”
tenía un apartado conocido como “Pasajes de la Historia”.
Apartándonos momentáneamente del purismo histórico, podemos
resaltar el carácter divulgativo y de cierta calidad con el que Juan
Antonio Cebrían nos contaba la historia. Por ello, os recomendamos
que escuches el monográfico que dedica a cada uno de los
protagonistas de la Segunda Guerra Púnica.
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BIBLIOGRAFÍA
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BARCELÓ, P. – FERRER,
J.J. (2011): Historia de Hispania romana, Madrid, Alianza.
BLAZQUEZ, J.M. - TOVAR,
A. (1982): Historia de la
Hispania romana, Madrid, Alianza.
FATÁS, G. (1990): El
periodo de las primeras Guerras Púnicas, Madrid, Akal.
GOLDSWORTHY, A. (2002):
Las Guerras Púnicas, Barcelona, Ariel.
MATYSZAK,
P. (2005): Los
enemigos de Roma,
Madrid, Oberón.



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